miércoles, 2 de abril de 2025

Gozo en la adversidad

 



"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" Santiago 1:2-4

 

En este pequeño pasaje Santiago nos encarga a estar gozosos en medio de la adversidad. A primera vista esto parece una contradicción, tener gozo experimentando quebrantos no es lo natural, pero efectivamente es lo que señala el escritor. ¿En qué sentido una adversidad en salud, trabajo, separación familiar o problemas de variada índole pueden generar gozo en el cristiano? La respuesta es esta: la adversidad nos llevará al Señor. Al atravesar el valle de oscuridad lo primero que hacemos como creyentes es recurrir a nuestro Padre Celestial: 

 

"Dios es nuestro amparo y fortaleza,

Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones"

Salmo 46:1

 

Glorificamos al Señor confiando en su soberanía, entendiendo que todo lo que nos pasa es por nuestro bien espiritual: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Rm 8:28).

 

Confiar en el designio de Dios y depender de su voluntad es la actitud que honra al Señor, esencialmente porque es la cara opuesta al pecado: querer ser autónomo de Dios y de su voluntad. Tristemente, como seres en que aun mora el pecado, recurrimos a Dios intensamente cuando transitamos la adversidad, pero solemos olvidar al Señor cuando los principales aspectos de esta vida están resueltos: tenemos salud, hay suficientes ingresos económicos, plena armonía familiar, amor. El Señor, que todo lo sabe, conoce también nuestra tendencia a quitarle el lugar prominente en nuestra vida, por lo que de tanto en tanto permite que la adversidad alcance nuestras vidas.

 

¿Cuánto nos afectarán las pruebas? Dependerá de cuán arraigados estemos a este mundo. La pérdida de un trabajo es básicamente un tema financiero, pero también tiene aristas relacionadas a nuestra reputación, a lo que creemos que significamos para los demás, pensamos que perderemos aprecio, porque construimos una identidad en función de nuestra actividad. Algo similar sucede con los quiebres familiares o matrimoniales, los que cuando ocurren dejan al descubierto un largo tiempo de descuido en la relación con Dios. La muerte y los problemas de salud afectan a todo el mundo, pero su impacto es distinto cuando el enfermo es una persona consagrada al Señor.

 

Las situaciones adversas no avisan, aparecen repentinamente y nos impulsan a los brazos del Señor. Hallamos al Señor siendo nuestro pronto auxilio en la tribulación y nuestra fe y paciencia son fortalecidas cuando hallamos descanso en el Señor. La paciencia en el Señor nos acerca a la voluntad que Dios tiene para cada uno de nosotros.

martes, 31 de diciembre de 2024

El amor eterno de Dios

 


 

 

La Preeminencia del amor

 

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

1ª Corintios 13:1-7

 

Este pasaje enseña claramente que las obras del hombre sin amor no tienen valor para Dios. El pasaje es enfático; obras sin amor sólo construyen una vida religiosa. El capítulo es literariamente majestuoso en describir el amor de Dios, finalizando con la preminencia de éste sobre la fe y la esperanza:

 

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

1ª Corintios 13:13

 

De estos tres sólo el amor es eterno. Cuando estemos con Dios no será necesaria la fe ni la esperanza.

 

 

El amor en el mundo

 

Es clara la Escritura cuando expone la importancia del amor de Dios, pero no es fácil comprender con precisión a qué se refiere Dios cuando habla de amor. Aparecen varias interrogantes respecto de la naturaleza de este amor, quiénes lo poseen y cómo se manifiesta. 

 

El tema se complica cuando pensamos, por ejemplo, en la Teletón. Se les llama las “27 horas de amor”, pero ¿27 horas del amor de 1ª Corintios 13? ¿acaso no es una iniciativa implementada por inconversos en el seno de este mundo? ¿no utiliza estrategias acordes a la moral de este mundo para lograr sus propósitos? ¿Cristo compartiría una “vedetton” para recaudar fondos? Es improbable que estos espectáculos correspondan a lo que enseña 1ª Corintios 13.

 

Otro ejemplo, más lejano. La obra de Sor Teresa de Calcuta tiene una resonancia a nivel mundial, su preocupación por los pobres y enfermos la llevó a ganar el premio Nobel de la paz, por su servicio altruista. Es de destacar la labor de Teresa de Calcuta. No obstante, sus convicciones doctrinales demuestran sin duda alguna que la luz del Espíritu Santo nunca estuvo en ella: 


·     “Me encantan todas las religiones. … Si las personas se convierten en mejores hindúes, mejores musulmanes, mejores budistas por nuestros actos de amor, entonces hay algo que está creciendo allí“ 

·     “Nunca hemos tratado de convertir a nuestros pacientes al cristianismo. Lo esencial es que cumplan con Dios por medio de su religión, no importa la que sea. Lo que salva es la fe en Dios. No importa desde dónde se llega a él“.

 

A la luz de estas frases ¿su obra refleja el amor de 1ª de Corintios 13? ¿Una persona no guiada por el Espíritu Santo puede dictar cátedra de amor al prójimo?

 

En Chile un caso similar es el Hogar de Cristo, institución que no necesita presentación. Sin duda que la preocupación por el desposeído y sufriente –la razón de ser del Hogar de Cristo- son rasgos que marcaron el ministerio de Cristo en la tierra, pero al igual que en el caso anterior, ¿la luz del Espíritu Santo guiaba las enseñanzas y creencias sostenidas al interior de aquella institución? ¿podemos decir que este organismo lleva personas a la fe salvadora que se halla en las Escrituras? Me temo que no.

 

 

¿Puede estar el amor de Dios presente en el inconverso?

 

La respuesta a esta interrogante es un rotundo NO. El amor de Dios no puede estar presente ni expresarse en un ser humano que no ha sido regenerado por Dios. Esto se establece claramente en el siguiente texto:

 

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él

 1ª Juan 2:15

 

“El amor del Padre” puede estar o no estar en una persona. El amor del Padre NO está en TODAS las personas, está solo en algunas, sólo en los cristianos verdaderos.

 

Entonces, ¿qué tipo de amor es el que expresa este mundo cuando se ve bondad o compasión por el dolor ajeno? Es verdad que hay personas que sin Cristo son realmente buenas en parámetros humanos, muestran una misericordia digna del Señor Jesús. Debemos saber que ese amor es el “amor natural”, presente en este mundo desde que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. El amor es un atributo de Dios, por lo que vemos cierta reminiscencia de éste en toda la humanidad, aunque es una presencia dañada por el pecado. 

 

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...”

Génesis 1:26

 

El “amor natural”, que toda la humanidad tiene (en diferente medida), no es igual al “amor del Padre” que el apóstol Juan advierte tan enfáticamente que NO está presente en los hombres amantes de este mundo.

 

El amor que Dios pone en el creyente no es igual al amor natural que todo el mundo posee desde su nacimiento físico. El amor de Dios viene con el nuevo nacimiento espiritual, en cambio el amor natural viene “incluido” en todo ser humano desde su nacimiento carnal. Por este motivo, el amor de Dios debe ir más allá del natural, debe expresar algo distinto que solo los cristianos pueden entregar. A final de cuentas, los únicos que tienen el “amor del Padre” son los verdaderos creyentes. 

 

Veamos algunas características del amor de Dios, para poder acercarnos con más propiedad a 1ª Corintios 13.

 

 

Dios expresa su amor por nosotros en Cristo y en su muerte de cruz

 

Dios enseña claramente que su amor lo expresa en Jesucristo. Por lo tanto, el significado del amor de Dios es cristocéntrico, y naturalmente eso debe ser así. El autor de la creación se entrega voluntariamente por un acto de amor al Padre, dándonos vida, salvándonos del juicio por nuestros pecados.

 

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Juan 3:16

 

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Romanos 5:8

 

Es comprensible que Cristo sea la expresión absoluta del amor de Dios, ya que sólo él tiene potestad de cambiar el destino eterno del ser humano: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9). Nada puede ser más importante que la persona de Jesucristo, las consecuencias de su obra por nosotros no las podemos dimensionar en esta vida, tan sólo podemos entender que hemos pasado de muerte a vida, que ya no hay condenación para nosotros. 

 

"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 

1 Juan 4:10

 

"...y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre..." 

Apocalipsis 1:5

 

Intentar comprender el sacrificio de Cristo es algo complicado. Sólo Dios hecho hombre, y muerto con la más extrema forma de muerte de su tiempo, la muerte de cruz, pudo satisfacer las demandas de justicia de un Dios santo y justo. Tan santo y justo que no pudo tolerar el pecado ni “pasarlo por alto” sin antes hacer pago por él. Y este pago lo incluyó a él mismo. Lo central para esta exposición es clarificar el nexo entre el amor de Dios y su muerte de sacrificio, pues la motivación de Cristo por la salvación de su pueblo fue amor eterno.

 

 

Dios disciplina por amor. El objetivo es llevarnos de vuelta a Cristo.

 

El amor de Dios puede incluir aspectos desagradables. A veces la disciplina de Dios se manifiesta de formas leves, en otras, de maneras más drásticas. Algunas enfermedades, algunos desenlaces laborales, e incluso problemas familiares, surgen desde Dios mismo con el objetivo de traernos a Cristo de vuelta cuando hemos comenzado a alejarnos de él. Cuando las preocupaciones de esta vida nos nublan la mirada y dejamos de tener a Jesucristo como el centro de la vida, entonces la disciplina y la exhortación son la más clara muestra del amor de Dios, aunque no sea fácil verlo así. 

 

"Porque Jehová al que ama castiga, 

Como el padre al hijo a quien quiere."

Proverbios 3:12

 

"Porque el Señor al que ama, disciplina, 

Y azota a todo el que recibe por hijo."

Hebreos 12:6

 

“Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente.” 

Hebreos 13:22

 

"Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete."

Apocalipsis 3:19

 

“conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

A algunos que dudan, convencedlos.

A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.”

Judas 21-23

 

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

Santiago 1:2-4

 

El amor de Dios tiene un enfoque eterno en Cristo

 

En la eternidad tendremos nuestra parte con Dios. Será un tiempo sin fin gozándonos de la admiración que tendremos por Dios, al cual ni siquiera durante toda la eternidad podremos llegar a comprender a cabalidad. Experimentaremos el amor de Dios en plenitud, ya que estaremos plenamente en Dios y nada más ni nada menos que ¡viéndolo!  

 

Dios es eterno (Gn. 21:33), su amor también lo es.

 

"Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia."

Jeremías 31:3

 

"Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia..."

2 Tesalonicenses 2:16

 

“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,”

Hebreos 13:20

 

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”

Colosenses 3:2

 

 

Conclusión: el amor de 1ª corintios desde la perspectiva del amor de Dios

 

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.”

1ª Corintios 13:1-2

 

Puedo tener grandes capacidades para expresar y entender contenidos, así como expresiones de éxtasis emocional o sobrenatural como hablar en “lenguas angélicas”. Pero si no soy capaz de llevar al ser humano a Cristo, ¿de qué vale? El hombre sigue perdido en el infierno. Si no puedo reprender o exhortar a mis hermanos alejados del Señor, ¿de qué sirven las grandes obras de este mundo? Mis hermanos seguirán desperdiciando sus vidas lejos de Dios.

 

“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” 

1ª Corintios 13:3

 

Como vimos, desde una perspectiva eterna, pierde centralidad la satisfacción de las necesidades humanas. Si bien lo que hizo Teresa de Calcuta fue digno del premio Nobel de la Paz, desde una perspectiva eterna la pregunta es ¿llevó almas a la salvación en Cristo? ¿Huyeron del infierno cientos o miles de seres humanos a través de su predicación? Si la respuesta es no, entonces “de nada sirve”. 

 

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.”

1ª Corintios 13:4-6

 

Todas estas características reflejan el carácter del Señor. El amor de Dios debe ser una fuerza que impulse a la gente a conocer a Cristo. El hombre con amor de Dios no se goza en la injusticia, pues ésta detiene el avance de la verdad, y sin la verdad nadie puede llegar al nuevo nacimiento. Romanos 1:18 dice: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”. El amor de Dios se goza en la verdad que puede llevar a la salvación, “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (2ª Tim 3:14-15)

 

“Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”

1ª Corintios 13:7-8

 

El hombre que predica a Cristo, o el que trae de vuelta a Cristo al creyente alejado, está en condiciones de sufrirlo todo. “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:12-13.

 

El amor nunca deja de ser, porque el amor de Dios es Eterno.

 

¿Tu vida lleva a los inconversos a Cristo? ¿tu vida acerca a tus hermanos más y más a vivir en la voluntad de Dios? Si la respuesta es positiva, no tengas duda que el amor del Padre está en ti.

 

sábado, 16 de noviembre de 2024

La balanza de nuestras obras en el día del juicio

 



"El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala."

 

Eclesiastés 12:13-14

 

El concepto popular

 

Es común que el día del juicio final sea asociado a una balanza que pesa nuestras buenas y malas acciones. Si las acciones buenas superan a las malas en peso, entonces nuestro destino sería la gloria eterna, al revés, si las acciones malas pesan más que las buenas, entonces tendríamos nuestra parte en el infierno. Aunque esta descripción pueda parecer algo simple, la Palabra de Dios afirma claramente que nuestras obras serán evaluadas en aquel día (1° Co 3:13-14).

 

De acuerdo a esto, parece que el juicio de Dios sería fácil de aprobar, ya que sólo los rematadamente malos tendrían condena, la mayor parte de los hombres somos más o menos inofensivos. En general todos nos movemos en un nivel promedio, hacemos algunas cosas en beneficio de otros evitando hacer daño innecesario. Incluso los delincuentes comunes podrían justificar su conducta apelando a la pobreza o a la falta de oportunidades. En general esta es la mecánica del juicio que domina en la gente, producto de la influencia del catolicismo romano en la cultura.

 

Lo que enseña la Biblia

 

Creo que la Biblia permite la metáfora de la balanza para describir el juicio final, pues cada ser humano será juzgado por sus obras, tanto de lo bueno como de lo malo que haya hecho, tal como lo declara Eclesiastés. Sin embargo, hay dos aspectos que se deben tener en cuenta: 

 

1. En la Biblia cualquier pecado cometido no sólo afecta a otra persona, sino que siempre es una ofensa contra Dios, aunque no haya tenido por propósito ofender a Dios. Además, como Dios es un ser infinito en poder, santidad, justicia, amor, entonces una ofensa contra él adquiere una gravedad también infinita, no tanto por la naturaleza de lo cometido, sino por la dignidad y valor de quien hemos ofendido. 

 

"Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra

Y tenido por puro en tu juicio." 

(Sal 51:3-4)

 

¿Qué implicancia tiene esto para nuestra balanza? Significa que el plato donde se depositan las malas obras queda cargado con un peso infinito (por haber pecado y ofendido al Dios infinito), mientras el de las buenas obras alcanza un peso similar al de una pluma (nuestras buenas acciones no valen nada, somos seres finitos). Esta es la oscura situación judicial de todos los hombres ante Dios, pues todos hemos pecado: "Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (Rm 3:12). 

 

2. Necesitamos cumplir con la totalidad de los preceptos de la ley de Dios, si se falla en un solo punto de la ley, se falla con la ley completa: "Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas(Gal 3:10). Por ejemplo, si usted ha mentido al menos una vez en su vida, ha transgredido la ley en su conjunto, no solo el mandamiento contra la mentira (Ex 20:16).

 

La única opción para compensar el peso de la maldad

 

La balanza del hombre siempre tendrá el plato de las obras negativas cargado con un peso infinito, siempre. Imagine el universo completo, el cosmos, el que según la ciencia se expande a una velocidad mayor a la de la luz, transformado en una roca, y esa misma roca puesta en el plato de las malas obras de nuestra balanza. ¿Qué puede hacer un hombre para compensar ese peso infinito de maldad en contra? Para los hombres resolver esto es imposible, pero para Dios todo es posible (Mt 19:26).

 

La única salida a esta situación angustiante está en la fe. La vida perfecta, crucifixión y resurrección del Señor Jesucristo -el cual siendo Dios también es infinito- elimina completamente la "roca gigantesca" puesta en el plato de obras malas de la balanza del cristiano, pues Cristo cargó con ese mismo peso infinito de maldad en la cruz, lo sufrió y lo anuló por completo. Por otro lado, la perfección, santidad e impecabilidad del Salvador se ponen en el plato de buenas obras, por lo que nuestra balanza se inclina positivamente con un peso infinito. Por mérito nuestro, no, gracias a Cristo, sí. 

 

   

jueves, 31 de octubre de 2024

La promesa del diablo: salud, dinero y amor

 



Trabajo y dinero

 

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. 

 

Job 1:9-10

 

La prosperidad material es uno de los mayores intereses del hombre y Satanás lo sabe. La idea que malévolamente transmite el enemigo es que Job sirve a Dios en la medida en que Dios bendice el trabajo de sus manos. No hay milagro ni nada destacable en Job, hasta el más vil de los seres humanos se pondría en las manos de Dios a cambio de riquezas y abundancia.


La prosperidad material conlleva beneficios muy concretos, visibles, tangibles: una casa más amplia, con mejor jardín, con mejores muebles, dispositivos tecnológicos, automóviles, gastos de placer y un larguísimo etcétera, pero también tiene una dimensión "simbólica", o lo tácito o implícito que conlleva el disponer de recursos en un entorno de seres humanos con muchas carencias. El dinero de inmediato transforma a su poseedor en alguien deseado, respetado y querido. Independientemente de cómo haya conseguido los recursos, el hombre que tiene los medios goza de buena reputación en su círculo: se le quiere, se le invita a todos lados, se le aprecia. La prosperidad material no sólo es más comodidad, sino también una mejor valoración social.

 

Como es sabido, en las iglesias de la prosperidad se suele ponderar a los asistentes en función de sus diezmos, por lo que alguien de buena posición económica gozará de la cercanía y asistencia preferencial de parte de los liderazgos, en desmedro de la gente sencilla, los que normalmente son ignorados por estas "congregaciones de santos".  


Salud y amor

 

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; más guarda su vida.

 

Job 2:3-6

 

Probablemente el área más importante para un ser humano es la salud. Como es lógico, la valoración de la salud es mayor en personas que han padecido alguna enfermedad y no tanto en los que siempre han estado sanos. Por lo tanto, una buena salud es una recompensa más que suficiente para movilizar a alguien enfermo o con un familiar cercano postrado. 

 

Ahora bien, desear una buena salud no es algo malo en sí mismo, la misma Palabra de Dios recomienda buenos hábitos alimenticios para no propiciar las enfermedades o el deterioro del cuerpo. Sin embargo, en la actualidad la buena salud ha convertido al cuerpo humano en un ídolo al que se le debe adoración. Los cánones instalados por la cultura contemporánea establecen lo que es bello y en qué medida estamos lejos o cerca de esa definición.

 

Por otro lado, la salud mental también es un bien preciado. Depresiones, ansiedades, traumas, temores, angustias, soledad, son afecciones que arruinan la existencia del hombre moderno, incluso en gente que dispone de suficientes recursos. Para enfrentar este tipo de problemas usualmente se receta algo mágico: el amor. La promesa del amor romántico es que la gente vivirá una constante e interminable felicidad. 

 

En definitiva, Satán conoce nuestros 3 principales intereses: salud, dinero y amor. La vida se transforma en una lucha permanente por lograr estos 3 grandes objetivos. Esto es algo complejo para los hombres comunes, no es fácil hallar a alguien sano, con medios económicos y exitoso en lo amoroso (todo a la vez). Sin embargo, esta dificultad la resuelve el evangelio de la prosperidad, el cual le promete al hombre que Dios colmará su corazón con buena salud, abundante dinero y amor eterno.  

 

A modo de paréntesis, lo anterior recuerda las áreas temáticas en que los tarotistas o espiritistas televisivos suelen explayarse: salud, dinero y amor. Si usted es una persona reflexiva, se dará cuenta que esto no es una mera coincidencia.

 

El verdadero afán del cristiano

 

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

 

Mateo 6:31-33

 

En Cristo la situación es radicalmente distinta. Los cristianos no debemos buscar afanosamente las cosas que el mundo promete. El cristiano debiera colmar su deseo y necesidad contemplando a Cristo y el destello de su gloria en el evangelio. El deseo de profundizar en la gloria de Cristo es la búsqueda del reino de Dios y su justicia, lo cual es un tesoro frágil y difícil de hallar, pues requiere de disciplina y vida en santidad, pero una vez que se degusta nos libera de la preocupación por lo que comeremos, beberemos o vestiremos. El evangelio verdadero lleva al ser humano a Cristo, por medio de Cristo mismo. En cambio, en el falso evangelio de la prosperidad Cristo es sólo un medio para conseguir las cosas que desean los gentiles: salud, dinero y amor. 

Gozo en la adversidad

  "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Ma...