miércoles, 2 de abril de 2025

Gozo en la adversidad

 



"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" Santiago 1:2-4

 

En este pequeño pasaje Santiago nos encarga a estar gozosos en medio de la adversidad. A primera vista esto parece una contradicción, tener gozo experimentando quebrantos no es lo natural, pero efectivamente es lo que señala el escritor. ¿En qué sentido una adversidad en salud, trabajo, separación familiar o problemas de variada índole pueden generar gozo en el cristiano? La respuesta es esta: la adversidad nos llevará al Señor. Al atravesar el valle de oscuridad lo primero que hacemos como creyentes es recurrir a nuestro Padre Celestial: 

 

"Dios es nuestro amparo y fortaleza,

Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones"

Salmo 46:1

 

Glorificamos al Señor confiando en su soberanía, entendiendo que todo lo que nos pasa es por nuestro bien espiritual: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Rm 8:28).

 

Confiar en el designio de Dios y depender de su voluntad es la actitud que honra al Señor, esencialmente porque es la cara opuesta al pecado: querer ser autónomo de Dios y de su voluntad. Tristemente, como seres en que aun mora el pecado, recurrimos a Dios intensamente cuando transitamos la adversidad, pero solemos olvidar al Señor cuando los principales aspectos de esta vida están resueltos: tenemos salud, hay suficientes ingresos económicos, plena armonía familiar, amor. El Señor, que todo lo sabe, conoce también nuestra tendencia a quitarle el lugar prominente en nuestra vida, por lo que de tanto en tanto permite que la adversidad alcance nuestras vidas.

 

¿Cuánto nos afectarán las pruebas? Dependerá de cuán arraigados estemos a este mundo. La pérdida de un trabajo es básicamente un tema financiero, pero también tiene aristas relacionadas a nuestra reputación, a lo que creemos que significamos para los demás, pensamos que perderemos aprecio, porque construimos una identidad en función de nuestra actividad. Algo similar sucede con los quiebres familiares o matrimoniales, los que cuando ocurren dejan al descubierto un largo tiempo de descuido en la relación con Dios. La muerte y los problemas de salud afectan a todo el mundo, pero su impacto es distinto cuando el enfermo es una persona consagrada al Señor.

 

Las situaciones adversas no avisan, aparecen repentinamente y nos impulsan a los brazos del Señor. Hallamos al Señor siendo nuestro pronto auxilio en la tribulación y nuestra fe y paciencia son fortalecidas cuando hallamos descanso en el Señor. La paciencia en el Señor nos acerca a la voluntad que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Gozo en la adversidad

  "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Ma...